El Bosque Encantado - I

Parque Rural de Anaga

 

 

     La región macaronésica, (Cabo Verde, Azores, Madeira, Islas Salvajes y Canarias), se configura en un área especialmente particular dentro del panorama biogeográfico mundial, con singular importancia desde el punto de vista zoológico y botánico, tanto por su diversidad, como por el elevado número de endemismos y la pervivencia de especimenes de flora terciaria, virtualmente desaparecidos del resto del planeta

 

     A lo largo de millones de años, este bosque ha sufrido muy pocas transformaciones evolutivas, por lo que es una reliquia viviente de los que cubrían gran parte de Europa durante el Terciario. En su ambiente natural, el suelo de la "laurisilva", rezumante de humedad y escasa luminosidad, está cubierto de una gruesa capa de materia orgánica donde crecen helechos, musgos y líquenes que también ascienden por los troncos y las ramas.

 

     La introducción de cultivos como la caña de azúcar, viñedos, papas, millo, etc., la utilización de las maderas con un alto valor económico para la fabricación de muebles y artesonados, la fabricación de aperos de labranza, el carboneo, la necesidad de tierra de pastoreo, la plantación de árboles frutales, y últimamente la expansión demográfica y urbanística en los límites del Parque, ha dado lugar a una intensa erosión del suelo.

 

     Tan sólo unas pocas zonas, casi todas protegidas por Ley, han sobrevivido hasta la actualidad. Especialmente dramático es el caso de Gran Canaria, donde sólo queda el 1% de la laurisilva original refugiada en las laderas de unos pocos barrancos como el Barranco Oscuro, Barranco de la Virgen y los Tiles de Moya.

 

 

 

 

 

 

 

 

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